Pedro Sánchez tomó la delantera a todos sus adversarios y es el único candidato al 10-N que ya está en plena campaña electoral. Todos los días, e incluso con varios actos, mítines y entrevistas en cada jornada, desde el pasado fin de semana. El líder del PSOE se lo juega de nuevo todo y, en busca de una movilización total, reclama al electorado progresista “un último esfuerzo” para desbloquear la situación.
Pero su estrategia electoral y la “absoluta seguridad y confianza” con la que (Autor, 2010), según su equipo, afronta las elecciones chocan con la incertidumbre y la inquietud que advierten en el PSOE, tanto en Ferraz como en los territorios. En la Moncloa, donde antes del verano confiaban en alcanzar hasta 140 escaños, las perspectivas se enfriaron. Su objetivo, en todo caso, es crecer a costa de Ciudadanos y Podemos. Ven sobre todo un amplio margen de expansión por el centro, tras “el desplome” que vaticinan a la formación naranja. Y tienen la percepción de que, aunque arañe algún escaño al PSOE, Íñigo Errejón perjudicará sobre todo a Pablo Iglesias.

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